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¿Estás preparado para hacer ese movimiento?

Antes de ejecutar un ejercicio deberías saber si cumples los requisitos necesarios en cuanto a movilidad y estabilidad. Te puede parecer que lo estás haciendo bien, pero no siempre es así y tarde o temprano ocurrirá el estancamiento y si sigues forzando, vendrá el dolor o la lesión.

¿Sabes hacerlo correctamente?

Una vez corregidas las limitaciones, tienes que saber cuál es la postura de partida adecuada, qué músculos participan y cuál es su función (movilizar o estabilizar), qué debes sentir durante el movimiento y cómo debes finalizarlo.

No tener al menos una idea aproximada de lo anterior te llevará a los mismos resultados que cuando no estabas preparado para hacerlo.

Evita estancamientos y lesiones

La planificación, volumen, intensidad, densidad,… si bien son variables importantes de cualquier programa, no sirven de nada a largo plazo sin una buena técnica.

Y es que entrenar no es un fin en sí mismo, debe ser un medio para sentirte mejor, con más energía y ánimo para disfrutar del tiempo libre y para afrontar tus obligaciones diarias. Si supone un obstáculo debido al tiempo que tienes que dedicar a recuperarte de molestias, te sientes excesivamente fatigado o visitas regularmente al fisioterapeuta por sobrecargas musculares, algo está fallando en tu entrenamiento.

Yo te puedo ayudar a solucionar esa parte, por eso he decidido impartir sesiones presenciales donde podamos valorar tus apitudes, establecer regresiones y movimientos alternativos y prescribir ejercicios correctivos para que obtengas la eficacia y seguridad que necesitas en tu entrenamiento.

 

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